Entrevista
Jorge Dasseville, un enfermero con mayúsculas

El licenciado local fue seleccionado entre otros 178 colegas de América y Europa para ser mencionado como referente de la profesión en el libro "Enfermeros con Mayúscula", de su par español Diego Molina Ruiz. En una profunda y extensa charla con RADIO VOX, repasa sus comienzos, las razones de esta pasión a la que le ha dedicado casi las últimas tres décadas de su vida y su incansable lucha en pos de lograr que la profesión tenga el reconocimiento que se merece

Escribe María Carrillo

Activista incansable en la búsqueda del reconocimiento de la profesión, querido y respetado por sus pacientes, trabajador de la salud apasionado y sensible a las necesidades de los más vulnerables, uno de los primeros egresados de la Licenciatura de Enfermería de nuestro Centro Regional de Estudios Superiores, docente esmerado y conferencista aplaudido, el licenciado local Jorge Oscar Dasseville lleva casi treinta años enarbolando la bandera de la enfermería en el marco de un sendero que no deja de brindarle satisfacciones.
Recientemente fue incluido en el libro “Enfermeros con Mayúsculas”, de su par español Diego Molina Ruiz, como uno de los referentes destacados de la profesión tras ser seleccionado entre otros 178 colegas de Hispanoamérica y diversos rincones de Europa.
El reconocimiento (que lo alcanza nada menos que en el marco del Nursing Now, el Año Internacional de la Enfermería, que el destino quiso se celebrara en pleno contexto de pandemia) fue posible gracias a la mención que de él hicieron distintos colegas, entidades e instituciones de nuestro país.

Un poco de historia
Jorge Dasseville comenzó su carrera el 1º de mayo de 1992, en el Hospital Pirovano, y un poco antes, en el desaparecido Sanatorio Policlínico. A lo largo de su carrera cumplió diversas funciones: entre ellas, el año pasado se desempeñó como Supervisor de Atención Primaria del Municipio, y actualmente se desempeña como enfermero en el CAPS del Barrio FONAVI Terminal. Fue docente de la carrera Tecnicatura en Enfermería en el CRESta y también integró su primera nómina de egresados. Se desempeña, además, como instructor del Centro de Formación Profesional local en el curso de Promotores de los Derechos de la Niñez y Adolescencia.
Asimismo, hoy en día es reconocido a nivel provincial y nacional gracias a su férrea lucha en pos de lograr la colegiación de la profesión en la provincia de Buenos Aires y, con ella, el reconocimiento que los enfermeros y enfermeras merecen como profesionales de grado que son. A esto ha dedicado los últimos cuatro años de su vida y aclara que aún queda mucho por hacer.
En este momento de su carrera, sumado al contexto de pandemia global, es que llega a su vida este reconocimiento desde el otro lado del mar, desde España, sorprendiéndolo y animándolo a continuar. “Me siento inmensamente agradecido y feliz por haber sido considerado para este libro, que resulta en una inmejorable ocasión para visibilizar la labor que hacemos los enfermeros y enfermeras en el desarrollo de nuestra actividad y en época de pandemia. Este reconocimiento no es solo mío, en él están también incluídos cada uno de mis colegas, que la pelean día a día y codo a codo por el reconocimiento profesional y tambien especialmente la comunidad toda, que confia su salud en nuestros cuidados”, escribió Dasseville hace unos días en sus redes sociales.

En un diálogo profundo y reflexivo con RADIO VOX, Dasseville repasó sus comienzos, las razones de esta pasión y vocación de servicio que lo consumen y su firme objetivo de seguir luchando hasta alcanzar para la enfermería el reconocimiento que le corresponde como profesión.

– ¿De qué manera llega tu trabajo a oídos del licenciado Molina Ruiz y cómo fue que te enteraste que ibas a ser incluído en su libro?

– Hace un mes y medio recibí un correo del licenciado Diego Molina Ruiz, que es el autor y editor del libro en el cual estoy mencionado y es además el dueño de la revista Rol de Enfermería (la revista más importante de enfermería en España) y además es profesor de la Universidad de Huelva. Me comenta que había sido seleccionado entre 178 enfermeros de toda América y de Europa, que fuimos mencionados por distintas instituciones, entidades sanitarias y asociaciones de enfermería de las distintas naciones. Lo que nos pidió a cada uno fue una pequeña biografía de cada uno, nuestros inicios, nuestra historia, cómo llegamos a abrazar esta profesión y a enarbolar la bandera de la enfermería. Hicimos una entrevista y eso fue lo que plasmó en su libro. Para mí es un honor poder representar a la enfermería, o mejor dicho, que mis propios colegas me hayan elegido como un referente. Tamaña responsabilidad. Hay dentro de nuestras filas muy capacitada, que se maneja a nivel internacional, y que por ahí hurgando en la provincia encuentren a alguien como yo, del interior, es un verdadero honor.


Jorge Daseville. El licenciado tresarroyense en un momento de su disertación durante del 1er. Congreso Nacional de Enfermería de APS realizado el año pasado en Mar del Plata

– ¿Por qué creés que fuiste seleccionado como referente?
– Bueno, es que desde hace varios años vengo luchando en la defensa de los derechos de la enfermería como profesión. Desde 2005 que venimos pidiendo a nivel municipal que la enfermería se considere carrera profesional hospitalaria, y desde hace casi cuatro años me acerqué a la Comisión Pro Colegio de Enfermería de la Provincia, cuyo objetivo principal es que salga la colegiatura en la provincia. Comencé así a recorrer la región y me hice conocido, primero en la provincia, después en el país.
Es así que actualmente me encuentro trabajando en la comisión para reflotar el objetivo de sacar la colegiación; en el Distrito 1 estamos llevando adelante un proyecto para conformar la Asociacion de Enfermeros del Sur de la Provincia de Bs As y estoy tambien en la comision del proyecto de Asociacion de Enfermeria de la Costa. Es una oportunidad que aunque demande tiempo y esfuerzo lo hago porque mi idea el día de mañana es dejar algo para mi profesión de la misma manera que lo hicieron mis docentes para conmigo.

– Da la sensación de que esta tarea demanda tanto tiempo como la profesión en sí…
– Y sí, a veces requiere mucho esfuerzo, mucho tiempo, y no podría hacerlo si no fuera por la familia que tengo, que siempre me está alentando. Mi principal motor es mi esposa, María José Alvarez, que también es colega: por eso siempre digo que para un enfermero no hay nada mejor que un enfermero (risas).
Yo pretendo y tengo como objetivo el reconocimiento de nuestra profesion como tal. El reconocimiento de la gente lo tenemos, todos los días. El reconocimiento de palabra también lo tenemos todos los días, nunca falta alguien dando la derecha en cuanto a nuestra función, el rol que cumplimos y su importancia, Pero creo que esto va más allá: creo que como enfermeros tenemos que buscar el reconocimiento profesional. Y los únicos que pueden dárnoslo son quienes nos gobiernan. Reconocimiento va de la mano con una mejora remunerativa. Hoy por hoy somos todos profesionales con carreras de grado, y nuestra labor es importante para la sociedad, entonces consideramos que no estamos pidiendo nada del otro mundo.

Más que profesión, una pasión
A través de su activismo, de su lucha por obtener para sus colegas y para su profesión el lugar que se merecen, Dasseville demuestra su pasión por esta carrera que, según aclara, no eligió sino que “lo eligió a él”.
Sostiene enfáticamente que “con todas las actividades, toda la exposición que tengo, lo que busco es poder trasmitir esta pasión al compañero, al colega, y también tratar de llevar aquel mensaje de que nosotros como profesión debemos lograr ser más unidos, más corporativos, para poder de esa manera lograr proyectar y demostrar la fuerza que tenemos como colectivo. Y para eso hace falta mucho trabajo en equipo, mucha buena comunicación y muchas buenas intenciones”.

– Haciendo un viaje al pasado, ¿cuáles fueron las razones que te llevaron a abrazar esta profesión?

– La profesión me eligió a mí y comenzó desde pequeño, prácticamente me crié en el hospital acompañando a mamá en sus largas noches y turnos dobles de trabajo. Dormía en el hospital, desayunaba en el hospital, del hospital me iba al colegio…Había algo en mi que siempre me llevó a preocuparme por el otro, por ayudar al otro, y quizás esa historia se fue como entretejiendo y ensamblando. Ya de adolescente, cursando en el Santo Domingo Savio, una escuela de Comodoro Rivadavia, hacíamos trabajos en las villas, y ahí encontré que el cuidar, el ayudar, el acompañar al otro era algo que llevaba adentro.
Cuando volví a Tres Arroyos me encuentro trabajando en una metalúrgica y mi mamá me llamó para contarme que se había abierto el curso de auxiliar en enfermería. Y bueno, le pedí permiso a mi patrón y ni lo dudé, sobre todo porque era mi vieja la que me lo pedía. Y así como estaba fui a hacer los trámites de preinscripción, en el lugar donde hoy está Hemoterapia, y sin quererlo queriendo, cuando me quise acordar estaba estudiando. Y después con los años vino la enfermería universitaria y en el 2005 se abrió la licenciatura en CRESta y con mis compañeros -con muchos de los cuales hoy trabajo- fuimos los primeros enfermeros en recibir su título de grado. Es más, fuimos los primeros egresados del centro regional. Es un recuerdo muy lindo.

– Claramente desde chico fue creciendo en vos una intensa vocación de servicio, que sin embargo podrías haber desarrollado en cualquier otra profesión afín. Qué tiene la enfermería en particular que ha hecho que con tanto ahínco la abraces y te consagres con esta entrega?

– Esta es una profesión para la cual necesitás tener una inmensa cantidad de conocimiento técnico, sí, pero al mismo tiempo cierta calidad humana. Constituye un camino de autoconocimiento y de búsqueda constante. Para ejercerla resulta fundamental que tomes como propia la empatía, el trato empático y la buena comunicación con el otro. El enfermero es aquella persona que va a estar las 24 horas con el paciente o con el usuario, en su nacimiento, al lado de su cama, en la enfermedad, en todos sus estadios, en la rehabilitación, y también en la muerte. Somos los que les tendemos la mano muchas veces al moribundo, y también muchas otras veces somos los únicos que escuchamos las últimas palabras de esa persona. Para todo eso resulta necesario tener afinidad con las necesidades del otro. Y eso es lo que nos hace únicos por sobre el resto de todas las profesiones. Es una profesión muy humanista, que desde el vamos por ejemplo te permite promocionar la salud, buscar el bien comun, asistir al individuo en sus peores momentos. Te completa, y te muestra de vos aquellas características que necesitamos reflotar como individuos comunitarios para ser mejores personas. Si vos querés hacer el bien, si querés sentirte útil en la vida de una persona, brindarle el cuidado que necesita en sus peores momentos, entonces…¿ qué mejor que ser enfermero?…

– Por las mismas razones que exponés, algunos te dirían que es demasiado difícil, que no es para cualquiera…

-Puede ser. Básicamente esta profesión es un reto, todos los días, cada día. Te levantás y vas al trabajo y todos los días es una novedad a resolver, todos los días pasás una prueba, todos los dias tenés a alguien que necesita una respuesta, un cuidado especial, todos los días un desafío, y es hermoso. Nunca es monótona, siempre hay algo nuevo para aprender porque aprendes de cada una de las personas que te necesitan. Es una tarea que te insta a mejorar y a buscar nuevas herramientas. Por eso lucho tanto por lograr para nosotros un reconocimiento, mejoras laborales… lograr la colegiación, lograr el pase a profesional que es lo que nos corresponde…

– Luego de oirte hablar con tanta profundidad me queda clarísimo por qué te incluyeron como referente de la profesión, como así también me queda clarísimo que no vas a parar hasta lograr esos reconocimientos por los que seguís luchando junto a tus compañeros…

-Es que soy una persona que no me quedo quieto con lo que logro, y me juego buscando nuevas cosas para mi profesión. De hecho hoy por eso es que me encentro haciendo lo que hago que es lo que me gusta. Y en vez de quedarme quieto en mi zona de confort, soy una persona que cree que lo mejor siempre está por venir pero eso no va a venir solo, uno tiene que ir en busca de eso que quiere. Y en el camino voy aprendiendo, básicamente a conocerme, y a conocer más a la gente. Y voy encontrando trabas, luchas, triunfos, gente que te apoya, y detractores también. Pero siempre hay que ir para adelante. Me quedo con esa frase de (Bernardo) Stamateas: hago lo mejor que puedo con lo poco que tengo que es mas de lo que merezco. Y así voy por la vida.