Análisis del canciller argentino Felipe Solá
Qué se espera de la Argentina con la llegada de Biden al poder

En el gobierno se analiza el nuevo panorama política con el triunfo del presidente electo, Joe Biden.

En el gobierno nacional hay expectativas por el nuevo juego que se abre con el triunfo electoral de Joe Biden en los Estados Unidos. Puertas adentro de la Casa Rosada coinciden en que se daría una “bajada de cambio” respecto a las relaciones entre el país del norte y América Latina, y que allí, la Argentina podría tener un rol clave.

Para el Canciller argentino, Felipe Solá, hay esperanzas que con el demócrata se “pueda conversar un poco más” y también “exponer un poco más las ideas sobre Venezuela”, con el objetivo de “racionalizar” el conflicto.

“Tal vez podamos conversar un poco más y exponer un poco más nuestras ideas sobre Venezuela, y tratar de reemplazar el odio y la idea del temor de Venezuela hacia afuera, que yo creo que es absurda”, sostuvo Solá, refiriéndose a la posibilidad de darle “racionalidad” al debate y evitar que el tema se dispare en intenciones injerencistas al país caribeño.

“Lo que sí cambia es la relación de Estados Unidos con el mundo, entendida como relación con Europa, relación con América Latina, y sobre todo relación con los organismos multilaterales”, explica Solá en una entrevista para Infobae.

“Entonces, cambiaría su situación relativa frente al resto de América, sobre todo América del Sur, y Argentina cambiaría también en la medida que cambie Europa. Es decir, el mundo tendría una bajada de cambio, me parece a mí, un cambio menos”, agregó el canciller.

En esa línea, Solá también pone sobre la mesa la posibilidad que el efecto Biden acerque las posiciones entre el gobierno argentino y el brasilero, a manos del siempre polémico Jair Bolsonaro.

“Sí, podría acercar posiciones y podría permitirnos una conversación franca con Bolsonaro, sin agresiones. Podemos bajar un cambio también ahí”, sostiene el Caniceller.

Por su parte, también se analiza el rol que podría ocupar Alberto Fernández en una región a punto de reconstruirse. Este mismo domingo, el presidente viajará a la asunción de Luis Arce como presidente de Bolivia, tras el golpe de Estado perpetrado contra Evo Morales en las elecciones del año pasado.

Si se suma que, además, el plebiscito en Chile abriría una nueva etapa política en ese país marcada por el progresismo y que –se espera- en febrero, el correismo regrese al poder en Ecuador, el tablero político en América Latina se mostraría completamente distinto con el que se encontró Alberto Fernández al momento de asumir la presidencia.

En ese escenario, especulan, el primer mandatario argentino podría ser clave y hasta erigirse como un posible interlocutor regional. Allí habrá que tener en cuenta los deseos por parte del gobierno nacional de reconstruir la vieja Unasur. Un organismo que en otros tiempos fue un símbolo de unidad latinoamericana, pero que fue reemplazado por otros espacios, como el Grupo de Lima, en donde el único tema y aspiración fue denunciar los problemas internos de Venezuela.